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Hasta
más allá de la primera mitad del siglo XX Cuba tuvo su desarrollo industrial
cimentado en la agricultura, fundamentalmente la cañera - en los años ’40
se dirigía hacia la producción de azúcar el 75% del capital invertido en las
industrias transformativas del país -, renglón donde siempre ocupó lugares
cimeros, al precio de mantener las otras industrias generalmente en estadios
primarios o simplemente inexistentes, además de lo que representaba el hecho
de que la mayor parte de las fuentes de ingresos de la economía residía en
manos foráneas. Dentro de este sistema monocultivador destacaron sólo determinadas entidades nacionales no relacionadas con las producciones y derivados de las industrias alimenticia y azucarera, como fueron los casos de las pinturas, productos de goma y textiles, siendo reconocido por un especialista de la época que «sin embargo, aún quedan muchos recursos naturales inexplotados que brindan oportunidad al establecimiento de nuevas industrias y al desarrollo de otras que permanecen en su etapa inicial». La falta de apoyo oficial o privado fue otro factor que frenó el avance de un sector tan importante y definitorio para un país moderno, máxime poseyendo los recursos y una población totalmente apta para explotarlos. Tras el triunfo revolucionario de 1959, los primeros esfuerzos en la economía se encaminaron justamente hacia el logro de la industrialización de la nación, dando a las fuerzas productivas la oportunidad de desplegar su potencial. Los pasos tentativos se iniciaron con la fundación del Ministerio de Industrias, donde se agruparon inicialmente todas las instancias del sector industrial transformador en una sola entidad y bajo una sola dirección. En el curso de los años siguientes, entre 1964 y 1968, cuando se estructuró el sistema de Organismos de la Administración Central del Estado (OACE), comenzaron paulatinamente a disgregarse de aquel gran consolidado y otras empresas globales por entonces existentes las distintas ramas del sector secundario, constituyéndose los ministerios e instituciones que se encargaron a partir de entonces de la dirección, ejecución y control de la aplicación de la política del Estado y el Gobierno en cuanto al desarrollo de la industria, así como a sus labores de apoyo, logística y financiación, y que hoy forman parte de la Red de Información Industrial de Cuba:
Ministerio de la
Agricultura (MINAG)
Ministerio de Informática y Comunicaciones (MIC)
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